El amarilleo de los positivos de albúmina

El positivado en papel de albúmina a partir del 1849 permitió la obtención de varias copias fotográficas a partir de un solo negativo, favoreciendo el desarrollo y comercialización de la fotografía.  La gran cantidad de materiales de este tipo, como las tarjetas de visita, que se puede encontrar en los fondos de archivos, bibliotecas y colecciones particulares es un ejemplo de ello.

Este tipo de emulsión fotosensible está preparada con clara de huevo (albúmina) y sales de bromuro de potasio. Con el paso del tiempo tiende a craquelarse y adquirir un tono amarillento que la caracteriza. A su vez, la fotografía solía ir adherida a un soporte de cartón en el que pueden encontrar información sobre el estudio en que se realizó la fotografía.

Aunque hoy en día muchas de las fotografías a la albúmina presenten un tono amarillento, originalmente fueron castañas o púpuras. Para evitar su deterioro es muy importante mantenerlas alejadas de la luz, especialmente de las radiaciones ultravioletas, asi como de las altas temperaturas. La confección de embalajes de conservación como sobres o paspartú pueden ser muy útiles en este aspecto.

                                      

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *