Paso 1. Selección y escaneado.

El poder realizar reparaciones digitalmente de nuestras antiguas imágenes  de papel, es tanto un entretenido hobby como también un arte que requiere paciencia.


Desde hace un par de décadas, la tecnología en captura (digitalización) ha podido avanzar lo suficiente, para poder hacer copias digitales de nuestras imagenes con buena calidad. Este procedimiento se hace preferentemente, de dos formas:

1. Con cámaras digitales; es más rápido y económico, aunque no siempre los resultados son los mejores, debido a la falta de calidad de las cámaras, o que estas fotografían detalles que hacen alargar el proceso de restauración. Es bueno trabajar con este método, cuando tenemos fotografías tramadas.

2. Con un Escáner; para ello es necesario contar con este elemento, el tiempo de captura puede variar en algunos minutos más, pero los resultados son mejores y se puede guardar una copia digital de buena calidad.

Será con el segundo método con el cual trabajaremos.

a. Selección de la fotografía.

¿Qué debemos considerar para arreglar una fotografía? Son varios los elementos, uno de ellos es la importancia de la imagen o el recuerdo que nos significa tal o cual imagen (la emotividad). Por ser un proceso que toma tiempo y requiere paciencia, demos preferencia -para empezar- aquellas fotos que tengan mayor importancia y emotividad para nosotros.

Junto con la importancia, debemos ver también nuestra capacidad y dominio en las herramientas de edición o restauración digital. Con  práctica, capacitación y motivación, pasaremos de novatos a expertos.

Para tal trabajo hay varios programas como el famoso Photoshop, Corel Draw y el Gimp. Este último elegiremos, por ser una muy buena herramienta, gratuita y con una gran red de usuarios que nos ayudan con tutoriales, consejos, plugins para nuestro trabajo.

b. Escanear la fotografía.

Tomamos nuestra foto, en lo posible sin tocar con nuestra yemas la imagen (podemos usar un guante de tela para ello), ya que  estas -por la grasa que contienen- pueden quedar impresas en la fotografía original.

Al imprimir utilizamos una resolución mínima de 300 ppp.  Debido a la tecnología de procesadores y tarjetas de vídeo de los equipos actuales, se puede utilizar de manera óptima, resoluciones cercano a los 600, la cual recomendaremos.

Al guardar la imagen de salida, lo haremos en formato TIFF; ya que este formato puede ser guardado sin compresión y con mayor calidad. Sin embargo, el tamaño del archivo será mayor.

Finalmente guarde su fotografía en una carpeta, y haga otra carpeta llamada imágenes retocadas. Recuerde cuando iniciemos el proceso de retoque digital, utilizaremos esa copia, y no el máster u original digital; esto como medida de salvaguardia en caso que cometamos errores y no podamos deshacer, volviendo al original.

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